Fritz Perls decía que cuando uno llega a un grupo humano "se puede sentir el vacío", la característica del "clima" que se vive en el momento de la acción, del intercambio.
Cada conjunto de personas pasa por diferentes estados emocionales, sociales, afectivos, intelectuales... que siempre van mutando. Y esos estados pueden percibirse.
Hay grupos que viven tensos, o haciendo bajo presión. Están los más fluidos, los que se comunican sin conflicto y los extremadamente divididos, de difícil integración.
Creo que una tarea fundamental del líder, en particular del líder educativo, del docente, es contribuir efectivamente a generar un buen clima. Un clima de respeto, de sano intercambio, de crecimiento conjunto...
Si están dadas estas condiciones básicas, la construcción del conocimiento es más sencilla y efectiva. Las dudas se disipan rápidamente, las preguntas surgen con naturalidad... y el conocimiento se va encadenando, va derivando cada vez en nuevas e inesperadas construcciones, que a la vez quedan mejor "ancladas", mejor fijadas en el registro subjetivo... de manera perdurable en el tiempo.
Se puede pensar que el clima es algo secundario al momento de generar aprendizaje, pero la verdad es que allí (en su preparación , en su generación) es donde se juega la calidad y profundidad del hecho educativo.

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