miércoles, 17 de diciembre de 2014

Cuidando el nacimiento de una idea

Me contaron que nadie logra enseñar lo que no ama.
Porque la luz es una llama que cada uno cuida si la tiene, si logra percibirla, si entiende que puede llegar a comunicarla.
Un modo de caminar, un modo de observar, de sentir la realidad hace que las ideas surgidas tengan identidad... Es solo cuestión de ser, siendo. Y encontrar el modo único en que ese ser se manifiesta en uno para luego intentar enseñar lo enseñable.
En algunos casos sólo se puede acompañar al aprendiz hasta las puertas del lugar donde sabemos que reside el posible aprendizaje, y solo eso.
Algunas veces debemos dar batallas personales de duros aprendizajes para poder decir sólo una palabra precisa en el momento adecuado.
A veces la mejor enseñanza es un silencio prolongado que permita el vacío fértil en el que el otro vierte su comprensión y así produce su idea, que con o sin razón cambiará el panorama de lo que existe.
Enseñar es trabajar el terreno para que las ideas (propias y de los otros) nazcan.
Enseñar es explicarle al postulante a aprendiz que una vez que la idea nace hay que cuidarla para que crezca. Y cuando crece, contarle algunos modos de elegir las batallas que valen la pena...

No hay comentarios:

Publicar un comentario